jueves, 10 de noviembre de 2011

Christian Ugarte Bravo: El Jota (Tercer Puesto)

J’ consume diferentes drogas desde los catorce años y durante un periodo de su vida las comercializó; ya no. Hasta el día de hoy vive en la casa de su madre, junto a sus hermanos, de donde nunca se ha movido, por lo que es muy conocido dentro del vecindario. La venta de drogas lo hizo aún más notorio en este barrio compuesto por gente de diferentes condiciones sociales, que no ha podido olvidar el difícil pasado de J.

En la actualidad, J’ interactúa regularmente con sus vecinos; compra en la bodega de la esquina, habla del clima con quien vive a la derecha, de fútbol con los de la izquierda e, incluso, durante las fiestas de fin de año intercambia algunos abrazos. Sin embargo, él sabe bien que ya no forma parte de este ecosistema, que una barrera invisible, muy ancha, en forma de juicio, lo mantiene aislado.

La misma sociedad que lo vio nacer, la misma que le enseño lo bueno, lo malo y lo incierto, ahora lo juzga, imponiéndole una condena perpetua. A su vez, J’ desde su periferia, como mecanismo de defensa, crea un nuevo yo, mejor que el anterior; más fuerte, inteligente y ganador. Una imagen ficcional que no puede escapar a la realidad que son los otros.





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