jueves, 10 de noviembre de 2011

Omar Lucas: La Rinconada (Primer Puesto)

En el departamento de Puno, a más de 5,400 msnm, se encuentra La Rinconada, una las regiones más pobres del Perú y además el poblado más alto del mundo. Tiene unos 30,000 habitantes, de los cuáles, alrededor de 16 mil sobreviven del trabajo artesanal e informal en las minas.

Las minas de la Rinconada son explotadas las 24 horas por miles de trabajadores que llegan de distintas partes del país atraídos por la llamada fiebre del oro. Para muchos, la esperanza de hacer dinero rápido se esfuma al poco de llegar allí, ya que las condiciones de trabajo son extremas debido a la inclemencia del clima y al hacinamiento.

El “cachorreo” es el sistema por el cual los contratistas pagan a los mineros informales, quienes trabajan 30 días por uno “libre” en el que ellos pueden extraer tierra de las perforaciones en busca de oro, que se convierte en su sueldo. Esto último es una cuestión de suerte o lotería, ya que en ese día pueden encontrar o no el oro.
A escasos metros de la entrada a las minas están las “pallaqueras”, mujeres de todas las edades sentadas esperando la salida de los montículos de tierra que son extraídos y en donde ellas escarban rastrillo en mano en busca del metal precioso.

La Rinconada no cuenta con los servicios básicos, además, los desperdicios están regados por toda la ciudad, lo que aumenta el grado de contaminación. El mercurio que se utiliza para separar el oro de la tierra es arrojado a los riachuelos que llegan hasta el río Carabaya, afluente del río Ramis, que desemboca en el lago Titicaca.









José Manuel de la Cruz Rodríguez: A través de la danza (Segundo Puesto)

“Convierte tu discapacidad en danza”, es la frase que siempre repite Rogger Cornejo, quien tiene 20 años y sufre de paraplejia. Sin embargo, gracias al proyecto de danza contemporánea e inclusión social, ha logrado superar parte de la discapacidad danzando con este grupo de gente.

Kinesfera Danza y su proyecto social Cuerpo Presente, que tiene como principio la inclusión en la sociedad de gente con y sin discapacidades, tuvo la iniciativa de usar la danza como medio de expresión artística sobre el teatro, lo cual permite a personas como Rogger ser parte de un elenco de bailarines contemporáneos, quienes representan su vida en el escenario.

Así mismo, el proyecto es un programa artístico, pedagógico y social que integra personas con y sin discapacidad física y sensorial utilizando la danza como herramienta fundamental de cambio y transformación social. La danza es utilizada como un medio terapéutico con excelentes resultados en la inclusión de las personas con discapacidad.

En efecto en el presente trabajo cuento la historia de Rogger y sus ganas de superación a través de la danza.








Christian Ugarte Bravo: El Jota (Tercer Puesto)

J’ consume diferentes drogas desde los catorce años y durante un periodo de su vida las comercializó; ya no. Hasta el día de hoy vive en la casa de su madre, junto a sus hermanos, de donde nunca se ha movido, por lo que es muy conocido dentro del vecindario. La venta de drogas lo hizo aún más notorio en este barrio compuesto por gente de diferentes condiciones sociales, que no ha podido olvidar el difícil pasado de J.

En la actualidad, J’ interactúa regularmente con sus vecinos; compra en la bodega de la esquina, habla del clima con quien vive a la derecha, de fútbol con los de la izquierda e, incluso, durante las fiestas de fin de año intercambia algunos abrazos. Sin embargo, él sabe bien que ya no forma parte de este ecosistema, que una barrera invisible, muy ancha, en forma de juicio, lo mantiene aislado.

La misma sociedad que lo vio nacer, la misma que le enseño lo bueno, lo malo y lo incierto, ahora lo juzga, imponiéndole una condena perpetua. A su vez, J’ desde su periferia, como mecanismo de defensa, crea un nuevo yo, mejor que el anterior; más fuerte, inteligente y ganador. Una imagen ficcional que no puede escapar a la realidad que son los otros.








César Álvaro Campos Media: Chicho, el reciclador (1°mencion)

Francisco Sulca Caballero o “Chicho”, como le dicen sus amigos, es un hombre que ha trabajado como reciclador desde ya buen tiempo. Lleva 20 años de su vida acompañado de la única cosa fiel, para él… su carretilla, a la que cariñosamente le dice “burra”.

En una parte de la entrevista me dijo lo siguiente: “la vida de un reciclador tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Las buenas son que uno tiene plata, pero lo malo es que las personas malas se acercan mucho a ti por tu dinero. La vida de un reciclador es triste, por eso la mayoría somos separados”.

A pesar de haberse enfrentado a hechos horrorosos en su vida como a los 16 años realizó su servicio militar y fue mandado a Tingo María para combatir a Sendero Luminoso y vivir las crueldades que la policía hacía en el lugar, junto con el hecho de haber perdido a más de 40 amigos.

“Chicho” ha sabido llevar la vida y apreciar hasta lo más minúsculo que ésta le ha entregado, por eso, cada noche sale a la calle a realizar lo que más le gusta, siempre acompañado de una peculiar sonrisa y carcajada que lo caracterizan.